La ecografía es un estudio médico simple, rápido y completamente seguro. No utiliza radiación, no es invasivo y no causa ningún efecto dañino. A través de ondas sonoras de alta frecuencia, permite obtener imágenes claras del interior del cuerpo, especialmente de los tejidos blandos que no se ven bien con otros métodos como los rayos X. Durante el examen, el paciente se recuesta cómodamente mientras el profesional mueve un pequeño dispositivo (transductor) sobre la piel, facilitado por un gel que mejora la transmisión de los ultrasonidos.
Ideal para estudios generales de abdomen, pelvis, tiroides, mamas, entre otras.
Permite ver al bebé en movimiento dentro del útero, capturando expresiones y gestos con gran realismo. Se recomienda entre las semanas 23 y 27 del embarazo.
Permite estudiar el flujo de sangre en venas y arterias, evaluando su velocidad y dirección, lo que resulta esencial para el diagnóstico vascular y cardíaco.